Por María Molina, de MARCA, diario online.

En estas fechas son muchas las familias que optan por irse de vacaciones, y son muchas también las que tienen a algún familiar querido con la enfermedad del Alzheimer. Y es que el verano y las vacaciones también repercuten en estas personas que poco a poco van perdiendo la memoria y sus recuerdos. “Los pacientes con demencia y una vida muy organizada -qué decir si además acuden a centros de día- ven cambiado su esquema diario, que les permite gozar de más autonomía al tener muy ‘automatizadas’ todas las tareas rutinarias”, apunta Sagrario Manzano, coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Esta época estival también “repercute en la conducta, en los hábitos de sueño y en la  alimentaciónEl calor también afecta a la calidad de sueño y al apetito, por lo que nos enfrentamos a una etapa de cambios, y muchas veces muy negativos”, añade la neuróloga.

Para las familias que conocen en primera persona esta enfermedad, el verano también supone un reto, ya que “pone a prueba su manejo y el afrontamiento de los cambios, que muchas veces no son bien interpretados”, afirma la coordinadora.

Lugares para pasar las vacaciones con los enfermos de Alzheimer

Para pasar unos días de relax y tranquilidad en verano, “siempre el mejor lugar será aquel que pertenezca al pasado del paciente”, explica Manzano. Por ello, todos aquellos lugares que les puedan  resultar familiares como la casa del pueblo, la de la playa, etc., “van a despertar el recuerdo de ‘lo seguro’, siempre y cuando sea un lugar que goce de gratos recuerdos y, por ello, va a tener un buen efecto”, señala la especialista. Con la  estancia en estos lugares “es menos probable la desorientación con el cambio (que dependerá del grado de demencia) y los cambios de conducta”, añade.

Las personas con Alzheimer pueden realizar diferentes actividades en esta época del año como “paseos por la playa o en el campo, que potencian la actividad física; juegos de mesa, para trabajar  habilidades cognitivas; ver fotos del pasado y recordar grandes y entrañables momentos, o participar en las tareas del hogar”, explica la experta de la SEN.

Cómo gestionar la ansiedad y el estrés

En caso de que nuestro familiar enfermo de Alzheimer padezca ansiedad estrés, Manzano aconseja la vuelta a la rutina si se producen como consecuencia de cambiar su día a día, y es que la vuelta o no “dependerá de si se trata de ‘situaciones transitorias’ o es algo no controlable”, indica la experta. Además, con motivo de estos episodios, son muchos los centros de día que optan por permanecer abiertos en la época estival.

Consejos para ir de vacaciones en familia

El primer aspecto que hay que tener claro a la hora de decidir si es buena idea o no ir de vacaciones con un paciente de Alzheimer es conocer en qué fase de la enfermedad se encuentra. “Si se tiene casa desde hace años y es muy conocida por el enfermo se pude ir, y es probable, aunque remotamente, que pueda estar algo confundido los primeros días”, afirma Manzano. Si por el contrario se opta por ir a un hotel, “han de contar con la confusióny/o agitación al llegar y luego al volver a casa”. Si al familiar le beneficia más la estancia en un centro de día, la mejor opción para la familia es no realizar el viaje para pasar las vacaciones con él, recomienda la neuróloga.

De esta manera, conociendo la etapa de la enfermedad, la visita a lugares conocidos y gestionando bien sus sensaciones, es posible pasar las vacaciones de verano con nuestros familiares con Alzheimer.

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